Ver. Varias semanas después, Calladito y yo no habíamos hablado de lo que había pasado. Un día sus padres tuvieron que ir de viaje y hablaron con los míos para que se quedara en mi casa. Por falta de espacio, tuvimos que dormir ambos en mi cama.
Esa noche la pasamos jugando al ordenador, a las cartas, y al final, viendo la tele. Estábamos en calzoncillos, los suyos eran unos boxers de cuadros azules. Estábamos viendo la película tumbados uno junto al otro, entonces, lleve la mano a su culo y la deje quieta. Al rato, metí la mano dentro del boxer y apreté la nalga. Estuve así un rato, hasta que me puse de rodillas detrás de él y le agarré los calzoncillos. Se los intenté quitar, él no se movía, pero tampoco se resistía, así que tirando un poco se lo conseguí quitar. Estaba bocabajo, desnudo, mirando la tele. Le empecé a agarrar fuertemente las nalgas, y al rato, a pasar el dedo sobre su ano. Llené mi dedo de saliva y se lo metí suavemente. Él no decía nada, así que yo seguí.
Al poco rato, me quité mis calzoncillos y me tumbé sobre él, dejando mi pene erecto sobre la raja de su culo e intentando abrazarle. Me volví a poner de rodillas, le agarré por los lados y le intenté dar la vuelta. No se dejaba, pero tampoco se resistía. Cuando le dí la vuelta, quedó con su polla bocarriba. Aún así, no apartaba la mirada de la tele. Agarré su polla y la empecé a pajear. Al poco tiempo, agache mi cabeza contra la suya y le bese, aunque sus labios no se movieron en todo el rato. No besaba, pero se dejaba besar. A partir de ahí, le bese sus pezones, y con un lametón fui bajando hasta su polla. La agarré y me la metí en la boca. Se la empecé a chupar, y así estuve durante un minuto, hasta que termino la película.
Entonces, él se levantó, apagó la tele y se metió en la cama. Yo me metí junto a él, ambos bocarriba. Lleve mi mano a su pene y la seguí pajeando, pero como me estaba quedando con ganas de algo más, cogí su mano y la lleve a mi pene. Lo agarró, pero no hacía nada, así que yo cogí y me puse a mover su mano, que pajeaba mi polla. Al rato, empezó a pajearme él solo. Estuvimos así un par de minutos hasta que se corrió en mi mano. Nada más terminar, soltó mi pene y me dio la espalda.
Yo aún tenía ganas de desfogarme, así que junté mi pene con su culo y empecé a frotarlo. Cuando estuve a punto, me puse de rodillas sobre él, una a cada lado suyo. Él no miraba, incluso había cerrado los ojos. Yo me empecé a pajear fuertemente hasta que me corrí sobre su nalga. Luego, puse mi mano sobre el semen y lo extendí sobre él. Luego, me acosté, y pasamos la noche sin hacer ni decir nada hasta el día siguiente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario