Ver. Al día siguiente Uru vino a mi casa. Subimos a mi habitación, en el piso de arriba. Mientras subíamos, no pude dejar de mirar su culo. Llegamos a mi habitación y saquemos las cartas. Nos encanta jugar al póquer, y muchas veces lo hacemos online. Otras apostamos dinero entre nosotros. Ese día se le ocurrió algo diferente, probablemente debido a lo que pasó el día anterior. Quiso que jugáramos al strip poker, yo intenté disimular mis ganas, pero no tardé mucho en decirle que sí.
Empezamos la partida, nos mirábamos a los ojos intensamente. La partida no se alargó mucho, al rato estábamos los dos en calzoncillos. Volvían a ser sus calzoncillos amarillos. Yo estaba barajando las cartas para la siguiente partida, pero no hizo falta repartir. Me agarró y me besó apasionadamente. Nos agarramos uno al culo del otro. Entonces yo me agaché, me puse frente a él. Se quitó los calzoncillos, y yo le empecé a lamer los huevos. Luego me pase a la polla. El agarraba mi cabeza mientras yo se la chupaba. Estuvimos así diez minutos, hasta que se corrió sobre mi pecho.
Me tiró al suelo y fue directo a mi polla. Se la metió en la boca y no dejo de chuparla durante cinco minutos, hasta que me corrí. Luego se sentó sobre mi pecho con su pene apuntando a mi boca. Me lo volví a meter en la boca y se la chupe durante 2 minutos, hasta que cambió de posición. Se dio la vuelta y se acostó sobre mí. Quedamos haciendo un sesenta y nueve, yo se la chupaba a él y él a mí. Esta vez tardemos un par de minutos más en corrernos.
Al terminar, nos besamos, y luego me pidió algo muy importante. Me propuso ser su novio. Me lo pensé poco, enseguida le dije que sí. Lo único que me pidió fue que lo mantuviésemos en secreto. Yo ya había salido del armario, pero él no.
relato-erotico
martes, 20 de diciembre de 2011
lunes, 19 de diciembre de 2011
Durmiendo con Calladito
Ver. Varias semanas después, Calladito y yo no habíamos hablado de lo que había pasado. Un día sus padres tuvieron que ir de viaje y hablaron con los míos para que se quedara en mi casa. Por falta de espacio, tuvimos que dormir ambos en mi cama.
Esa noche la pasamos jugando al ordenador, a las cartas, y al final, viendo la tele. Estábamos en calzoncillos, los suyos eran unos boxers de cuadros azules. Estábamos viendo la película tumbados uno junto al otro, entonces, lleve la mano a su culo y la deje quieta. Al rato, metí la mano dentro del boxer y apreté la nalga. Estuve así un rato, hasta que me puse de rodillas detrás de él y le agarré los calzoncillos. Se los intenté quitar, él no se movía, pero tampoco se resistía, así que tirando un poco se lo conseguí quitar. Estaba bocabajo, desnudo, mirando la tele. Le empecé a agarrar fuertemente las nalgas, y al rato, a pasar el dedo sobre su ano. Llené mi dedo de saliva y se lo metí suavemente. Él no decía nada, así que yo seguí.
Al poco rato, me quité mis calzoncillos y me tumbé sobre él, dejando mi pene erecto sobre la raja de su culo e intentando abrazarle. Me volví a poner de rodillas, le agarré por los lados y le intenté dar la vuelta. No se dejaba, pero tampoco se resistía. Cuando le dí la vuelta, quedó con su polla bocarriba. Aún así, no apartaba la mirada de la tele. Agarré su polla y la empecé a pajear. Al poco tiempo, agache mi cabeza contra la suya y le bese, aunque sus labios no se movieron en todo el rato. No besaba, pero se dejaba besar. A partir de ahí, le bese sus pezones, y con un lametón fui bajando hasta su polla. La agarré y me la metí en la boca. Se la empecé a chupar, y así estuve durante un minuto, hasta que termino la película.
Entonces, él se levantó, apagó la tele y se metió en la cama. Yo me metí junto a él, ambos bocarriba. Lleve mi mano a su pene y la seguí pajeando, pero como me estaba quedando con ganas de algo más, cogí su mano y la lleve a mi pene. Lo agarró, pero no hacía nada, así que yo cogí y me puse a mover su mano, que pajeaba mi polla. Al rato, empezó a pajearme él solo. Estuvimos así un par de minutos hasta que se corrió en mi mano. Nada más terminar, soltó mi pene y me dio la espalda.
Yo aún tenía ganas de desfogarme, así que junté mi pene con su culo y empecé a frotarlo. Cuando estuve a punto, me puse de rodillas sobre él, una a cada lado suyo. Él no miraba, incluso había cerrado los ojos. Yo me empecé a pajear fuertemente hasta que me corrí sobre su nalga. Luego, puse mi mano sobre el semen y lo extendí sobre él. Luego, me acosté, y pasamos la noche sin hacer ni decir nada hasta el día siguiente.
Esa noche la pasamos jugando al ordenador, a las cartas, y al final, viendo la tele. Estábamos en calzoncillos, los suyos eran unos boxers de cuadros azules. Estábamos viendo la película tumbados uno junto al otro, entonces, lleve la mano a su culo y la deje quieta. Al rato, metí la mano dentro del boxer y apreté la nalga. Estuve así un rato, hasta que me puse de rodillas detrás de él y le agarré los calzoncillos. Se los intenté quitar, él no se movía, pero tampoco se resistía, así que tirando un poco se lo conseguí quitar. Estaba bocabajo, desnudo, mirando la tele. Le empecé a agarrar fuertemente las nalgas, y al rato, a pasar el dedo sobre su ano. Llené mi dedo de saliva y se lo metí suavemente. Él no decía nada, así que yo seguí.
Al poco rato, me quité mis calzoncillos y me tumbé sobre él, dejando mi pene erecto sobre la raja de su culo e intentando abrazarle. Me volví a poner de rodillas, le agarré por los lados y le intenté dar la vuelta. No se dejaba, pero tampoco se resistía. Cuando le dí la vuelta, quedó con su polla bocarriba. Aún así, no apartaba la mirada de la tele. Agarré su polla y la empecé a pajear. Al poco tiempo, agache mi cabeza contra la suya y le bese, aunque sus labios no se movieron en todo el rato. No besaba, pero se dejaba besar. A partir de ahí, le bese sus pezones, y con un lametón fui bajando hasta su polla. La agarré y me la metí en la boca. Se la empecé a chupar, y así estuve durante un minuto, hasta que termino la película.
Entonces, él se levantó, apagó la tele y se metió en la cama. Yo me metí junto a él, ambos bocarriba. Lleve mi mano a su pene y la seguí pajeando, pero como me estaba quedando con ganas de algo más, cogí su mano y la lleve a mi pene. Lo agarró, pero no hacía nada, así que yo cogí y me puse a mover su mano, que pajeaba mi polla. Al rato, empezó a pajearme él solo. Estuvimos así un par de minutos hasta que se corrió en mi mano. Nada más terminar, soltó mi pene y me dio la espalda.
Yo aún tenía ganas de desfogarme, así que junté mi pene con su culo y empecé a frotarlo. Cuando estuve a punto, me puse de rodillas sobre él, una a cada lado suyo. Él no miraba, incluso había cerrado los ojos. Yo me empecé a pajear fuertemente hasta que me corrí sobre su nalga. Luego, puse mi mano sobre el semen y lo extendí sobre él. Luego, me acosté, y pasamos la noche sin hacer ni decir nada hasta el día siguiente.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Paja con Calladito
Ver. Varios días después, yo y Calladito estábamos sentados en el sofá de mi casa viendo la tele uno al lado del otro. Pasado un rato, puse mi mano en su muslo. Él no decía nada, así que la deje quieta, y luego me decidí a llevarla lentamente a la parte interior. Él seguía callado, y así estuvo todo el rato, así que poco a poco fui llevando la mano a su paquete. Cuando mi mano llego hasta ahí, lo deje inmóvil, le miré, y lo apreté suavemente. Estuve así un par de minutos cuando desabroche el botón de su pantalón y metí mi mano para apretar su paquete sobre el calzoncillo. Luego metí mi mano en su calzoncillo y comencé a sobar su pene, que estaba bastante crecido.
Él miraba fijamente la televisión. Le saqué el pene y lo empecé a pajear. Tenía la boca abierta y se podía oír su respiración. Pasados unos minutos, se corrió. Era poco semen, pero lleno mi mano y mancho sus calzoncillos y su pantalón. Entonces, sin dar ninguna explicación, se levantó, cogió una servilleta, se limpió y se fue.
Él miraba fijamente la televisión. Le saqué el pene y lo empecé a pajear. Tenía la boca abierta y se podía oír su respiración. Pasados unos minutos, se corrió. Era poco semen, pero lleno mi mano y mancho sus calzoncillos y su pantalón. Entonces, sin dar ninguna explicación, se levantó, cogió una servilleta, se limpió y se fue.
Desnudo con Calladito
Un día estaba con un amigo un año menor que yo. Era delgado, blanco, Calladito y muy desvergonzado. Estábamos en la playa muy entretenidos, y con el tiempo se acabo haciendo de noche. Anduvimos un buen rato hasta llegar a una piscina natural con arena a un par de kilómetros del pueblo. Íbamos en bermudas y sin camisa, pero por suerte esa noche no hacía demasiado frío. Nos quedamos ahí, y al rato él se quitó el pantalón y empezó a golpearme con él. Para defenderme me quité el mío y empezamos una guerra de pantalones. Al rato me preguntó si quería que nos bañásemos desnudos. Yo lo contesté que no era buena idea, pero siguió insistiendo hasta que me convenció.
Ambos quedemos desnudos y empezamos a correr de un lado a otro mientras girábamos nuestros calzoncillos sobre nuestras cabezas. Luego nos sentamos en la arena, empezamos a cavar un hoyo y la arena que sacábamos la poníamos sobre nuestros penes. Cuando el mío estaba cubierto de arena, le miré. El suyo estaba igual, pero entra lo que imaginaba, lo que veía y lo que había visto antes, me empezó a crecer. Entonces el ofreció ir al agua, pero para evitar que me viera, le dije que esperáramos un poco. Cuando ya mi pene volvió a la normalidad, fuimos a darnos un baño.
Estuvimos un rato salpicándonos, empujándonos, bromeando, etc. Yo había soñado con ese momento en muchas ocasiones, pero no todo acabo como yo esperaba. Al rato llego uno de nuestros amigos y desde lejos nos aviso de que nos estaban buscando nuestras madres. El no se acercó, así que no nos vio, pero tuvimos que vestirnos rápidamente. Ese día no ocurrió lo que me hubiera gustado, pero solo era el comienzo de una amistad "especial".
Ambos quedemos desnudos y empezamos a correr de un lado a otro mientras girábamos nuestros calzoncillos sobre nuestras cabezas. Luego nos sentamos en la arena, empezamos a cavar un hoyo y la arena que sacábamos la poníamos sobre nuestros penes. Cuando el mío estaba cubierto de arena, le miré. El suyo estaba igual, pero entra lo que imaginaba, lo que veía y lo que había visto antes, me empezó a crecer. Entonces el ofreció ir al agua, pero para evitar que me viera, le dije que esperáramos un poco. Cuando ya mi pene volvió a la normalidad, fuimos a darnos un baño.
Estuvimos un rato salpicándonos, empujándonos, bromeando, etc. Yo había soñado con ese momento en muchas ocasiones, pero no todo acabo como yo esperaba. Al rato llego uno de nuestros amigos y desde lejos nos aviso de que nos estaban buscando nuestras madres. El no se acercó, así que no nos vio, pero tuvimos que vestirnos rápidamente. Ese día no ocurrió lo que me hubiera gustado, pero solo era el comienzo de una amistad "especial".
sábado, 10 de diciembre de 2011
Pelea en la playa con Uru (II)
Ver. Ambos estábamos desnudos, enfrentados, uno contra al otro. Él se abalanzó sobre mí y caímos al suelo y me inmovilizó. Me agarraba por las manos, y hacía presión con los pies para que no pudiera moverme, aunque en ese momento era lo que menos quería. Nuestros penes estaban en contacto, era una sensación agradable, que me produjo un cosquilleo. No pude evitarlo, yo estaba muy caliente y el me miraba fijamente mientras me agarraba. Mi pene comenzó a crecer lentamente. La expresión de su cara cambió, y noté como su pene también comenzaba a crecer. Ya no me agarraba tan fuerte, pero aún así yo me mantuve quieto. Nos seguíamos mirando fijamente, y sin darnos cuenta, nuestras caras estaban cada vez mas cerca. Nuestros labios estaban casi juntos, y no lo pudimos evitar. Nos besamos. Fue un beso largo, ambos cerremos los ojos y desatemos nuestra pasión.
Nuestros penes seguían creciendo. Él se encontraba sobre mí, y empezó a lamerme el pecho, especialmente los pezones, dedicándole su tiempo a cada uno. Siguió bajando hasta la cintura. Luego dio un lametón a mi pene, para a continuación, metérselo en la boca. Me la chupo lentamente, y la dejó varias veces para dedicarse a lamer los huevos. Era una sensación de mucho placer. Yo no duré mucho, no más de dos minutos. Me corrí sin avisar en su boca. Eso no le gustó, y me recriminó no haberle avisado, pero lo dejo pasar, ya que no había sido mucho. Simplemente escupió mi semen y dio un último lametón a mi polla.
Luego se puso sobre mí, sentado en mi pecho, colocando su pene en mi boca. Primero la comencé a chupar por los lados, sin metermela en la boca, pero pasado un minuto, sí que me la metí. Era una polla muy grande, nada que ver con como era antes de crecer. Él duró solo un poco más que yo, sobre unos tres minutos. Yo me había disculpado, y le pedí que no se corriese en mi boca. Él no fue vengativo, antes de correrse aparto su polla y se corrió sobre mi pecho. Era una gran cantidad de semen, mi pecho estaba empapado.
Nos volvimos a besar. Nos levantemos y fuimos al agua. Nos dimos un baño, jugueteamos un rato, cogimos nuestra ropa, y nos marchamos a casa.
Pelea en la playa con Uru (I)
Todo sucede con un chico Uruguayo de mi edad, futbolista, de músculos más o menos marcados. Nosotros, en la playa solemos jugar al fútbol, pero cuando no hay nadie, jugamos a las peleas. Ambos usamos bermudas y estamos sin camiseta. Cuando peleamos, nos agarramos del cuello, nos retorcemos los brazos, lo pies... Siempre me había gustado, pero nunca me había atrevido a tocarle nada. Un día, jugando a las peleas le agarré fuertemente el culo, pues sus piernas se aferraban a mi cintura sin permitirme casi moverme. Conseguí soltarme y cambiamos de posición, y yo aproveche y le lleve la mano al paquete y se lo agarre suavemente. Se había vuelto prácticamente de noche, apenas había nadie a nuestro alrededor.
En otras ocasiones también jugábamos a bajarnos los pantalones y dejar al otro en calzoncillos, sin importar si había gente o no, pues en parte lo hacíamos para ridiculizar al otro. Así que ese día no me quise quedar atrás. Tiré de su pantalón hasta que llego a sus tobillos, y luego se los acabe quitando completamente. Llevaba unos calzoncillos amarillos ajustados, que le marcaban un buen culo. Esos ya se los había visto otras veces, pero no durante tanto tiempo, pues lo normal era subir los pantalones instantáneamente.
Una vez le había quitado los pantalones, los cogí y los lancé a un par de metros. A continuación se abalanzó sobre mí, no intentó recuperar sus pantalones. Seguimos forcejeando, y él, aunque intentaba quitarme los míos, no lo conseguía. En uno de los cambios de posición, acabé, no creo que por accidente, con mi cara pegada a sus calzoncillos, con mi nariz rozando su polla. Aproveche, subí un poco la cabeza, y le rocé la polla con los labios, lo que le hizo reaccionar. Entonces el cogió, me agarró por los pies, se levanto y me dejó casi haciendo el pino, aprovechando para quitarme el pantalón, y lanzarlo lejos.
Los dos estábamos en calzoncillos, y yo algo excitado, pero por suerte no se me notaba. En ese momento ya no había nadie alrededor. Más tarde yo le tenía inmovilizado y metí mi mano dentro de su calzoncillo por la parte del culo y lo agarré suavemente. Él se giró y me agarró inmovilizándome. Entonces el también parecía que quería algo, pues me llevó la mano al paquete y lo apretó. Yo no me podía mover, y el seguía apretando, no muy fuerte, pero tampoco tan suave como yo se lo hacía a él.
Conseguí cambiar de posición y esta vez se quedo con la cara pegada a mi paquete. Volvimos a cambiar de posición varias veces, cuando me decidí e intente bajarle los calzoncillos. No lo hice con éxito, pero conseguí verle el pene. Estaba completamente flácido, pero en ese estado no era demasiado grande. El pareció enfadarse, pues me retorció el brazo más que otras veces, lo cual me produjo algo de dolor. Pero no tardé mucho en liberar mi brazo para volver a intentarlo. Esta vez sí que lo conseguí. Le quité su calzoncillo amarillo y lo lancé lejos.
Él intentó recuperarlos, pero le agarré y le tiré al suelo, impidiéndole hacerlo. Yo no podía evitar mirarlo. Él, al verse incapaz de recuperar sus calzoncillo, optó por quitarme los míos. Yo no opuse demasiada resistencia, así que le resultó fácil. Los lanzó, y ambos quedemos desnudos, enfrentados, uno contra al otro.
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